lunes, 12 de mayo de 2008

una experiencia de clínica


"entender, reconocer, aceptar que, a veces, del caos creativo, de la IDEA filmada y aún no montada, hace falta encontrarse con un otro, abrir y entregarse confiando a la mirada del otro sobre la búsqueda de uno mismo. y ahí él, ser que se presenta mediante terceros, que respeta el pensamiento y filosofía de una perdida y en crisis que exige: ayudame a deconstruir, a lograr la estructura que lograría desestructurando. ayudame a confiar, a creer que lo que imagino al cerrar los ojos es posible llevarlo hasta las últimas consecuencias…materializar el caos, expulsarlo de mí. hallarnos, entonces, los dos reflexionándonos y cuestionándonos a medida que se avanzaba sobre un camino del cual no podíamos saber su destino . vivir la aventura de subirse al tren del otro. y no fue casualidad, sino causalidad (diría Cortázar) nuestro encuentro. la causa fue estar ambos buscando la esencialidad del GUIÓN, despojándonos de las convenciones para hallarnos en carne viva con nuestra verdadera búsqueda de expresión (hacerse propia mi búsqueda, y sentir mi laberinto como su propia pérdida). porque desnudarme fue gracias a sus constantes cuchilladas a mi razonamiento, despojándome de todo lo que creía saber y reconociéndome ignorante de los reales motivos de mi expresión… he aquí, en inmorphosis, una búsqueda y un hallazg que nació de un relato, que se hizo con esfuerzo y que se rompieron las estructuras, para que el grito en su mudez total, sea escuchado, primero, por quienes lo latimos…quienes encontrándonos, encontramo el caos,el verdadero camino a la expresión. permitirse perderse, fue permitirnos hallarnos"
MT
(experiencia desarrollada en Clínica de Guión, Montaje y Sonido durante marzo y abril de 2008 con la autora y cineasta Mariángeles Taroni)

martes, 15 de abril de 2008

lo que detrás de la imagen existe


un guión es una idea.
una idea es el caos.
el caos es no lineal.
como la creación.

(juan marin / jmarin@fibertel.com.ar)

caos


un guionista es un artista plástico; los que piensan que se trata de escribir diálogos y acciones para ser filmadas, se equivocan. un guionista es también un científico y un dramaturgo. un guionista se sumerge en el caos a la hora de ver esa pieza que nadie aun visualizó. vende el alma al demonio y a los ángeles; se trata de emponzoñar la sangre y dar vida a la muerte para que, al final del camino, uno no pueda creer lo brutalmente feroz
o increíblemente tierno que puede haber sido.
camaleón por gusto o contrato, con esa increíble capacidad para la mimesis
y para tomar distancia, psicótica virtud de la fantasía,
la escritura del guionista es invisible a los ojos.
un guionista es mucho más que un narrador. construye una plástica,
un sentido del espacio y del tiempo. una manera de ser figurativo sin serlo,
que lo aparte de la fotografía para ser hipnotizado y lo acerque a la pintura
para ser sometido, que lo aleje de la realidad y lo conduzca a otra inédita que merezca ser contada. alguien más cerca de la arquitectura que de la cuidad de fondo, con estricto oído musical, la exacta construcción en la partitura
para que otorgue estructura al caos.
alguien próximo a la metáfora, a ese concepto-palabra-imagen que llega por primera vez al receptor de una manera netamente fisiológica, actuando paradójicamente sobre el corazón, aumentando sus pulsaciones y haciéndolo protagonista de aquella metonimia por excelencia de los sentimientos.
porque las artes están allí, para regocijo del mundo, para estimular emotivamente. la gran materia artística de algún, quien sabe, pasado que nos otorgará la posibilidad de jugar con una suma de representaciones del presente, que es precisamente, lo que nos contará un film.
o todo lo que detrás de la imagen exista.
(juan marin / jmarin@fibertel.com.ar)